—Tía.
La sala quedó en un silencio completamente asfixiante.
Leticia apretó con rabia los dientes, fijando la mirada en la cara de Eloy con una sonrisa indecisa.
Ella sabía que cuando él la llamaba tía no era para preservar su dignidad, sino para dar la apariencia de no ser tan cruel y mantener así la apariencia de respetabilidad como nieto principal de su grupo López.
—El abuelo se enteró de lo que hizo Teófilo, está tan enfadado que no ha comido ni bebido en dos días. Puedes imaginar cuánto es