Eloy se detuvo en seco.
La expresión impaciente volvió a aparecer en su frío rostro.
Clara apartó la mano de Alejandro y, con total determinación, se acercó rápidamente a Eloy.
Al momento, levantó bruscamente su fino brazo, con ojos carmesí fijos en él, y descargó toda su fuerza, propinándole con fuerza dos sonoras bofetadas a este hombre mimado.
Todos quedaron atónitos, incluido Alejandro.
No solo los observadores, sino incluso la persona que recibió la paliza, Eloy, estaba totalmente aturdido.