Inmediatamente, la cintura suave de Clara fue sostenida por la gran mano del hombre, y con un fuerte empujón, quedó pegada a su cálido pecho.
—¡Mmm...!
El cuerpo de Clara se volvió débil y tembló al sentir los labios de Alejandro cubriéndolos repentinamente, con un profundo deseo y ternura en sus ojos. Sin preocuparse por la presencia de su abuelo, la besó apasionadamente como si no hubiera nadie más.
¡Wow…!
El anciano y Rubén estaban totalmente encantados, sus corazones latían emocionados en su