Aarón e Inés miraron atónitos el rostro firme de Pablo, conmovidos en lo más profundo de su corazón.
Cuando la pareja se sentía acorralada por las dificultades y la familia Soler estaba dispuesta a ayudar, la solidaridad en medio de la adversidad era más valiosa y conmovedora que nunca.
—Pablo, ¿cómo te atreves a hablarle así a tu madre? — Finalmente, Enzo no pudo contenerse y se levantó, señalando con firmeza el rostro serio y frío de Pablo. —Tu madre ha trabajado duro toda su vida, ocupándose