No solo eso, sino que también su asistente le envió un mensaje que lo disgustó aún más:
—Hugo, renuncio oficialmente. Considera este mensaje como mi carta de renuncia. Llegar a este punto se debe a tu total arrogancia y autosuficiencia. He soportado lo suficiente de tu tormento, ¡no quiero servirte más! Si no fuera por la sociedad legal actual, ya te habría arreglado. ¡Felicitaciones por el cierre de tu bufete de abogados! —
Hugo odiaba tanto que jadeaba, apretando con fuerza el teléfono, tembla