—No... no he... no envenené! —Ema estaba completamente atrapada en su jaula como un pato muerto.
Javier ignoró su negación, su tono era bajo y duro. —En ese momento, te escapaste del lugar del crimen en pánico, pero olvidaste un pequeño detalle, llevar contigo esta botella de medicamento. En aquel entonces, la muerte de la víctima fue considerada suicidio, lo que te hizo bajar la guardia en absoluto y no volver a la escena del crimen. La familia Hernández también consideró que esa habitación era