En el lavamanos, Javier aclaró su garganta y casi vomitó todo el alcohol que había bebido. Entre los hijos de la familia Pérez, era conocido por tener la peor tolerancia al alcohol, especialmente al vodka.
Aunque había vomitado el alcohol, su cabeza seguía pesada y su garganta le ardía.
—Javier, mira lo que has hecho. Ni siquiera se dieron cuenta de ti, ¿por qué te quedas aquí auto consumiéndote? — alguien le recriminó.
Javier se lavó la cara con agua fría, pasó sus cinco dedos entre su cabello,