—¿Dónde está el avión?
—Mientras puedas conseguir el dinero sin que nadie te siga ni te persiga. Puedes irte en cualquier momento. — Pol sonrió con una risa fría y cínica en sus ojos.
—¡Entonces date prisa! Este lugar... ¡Ya estoy harto de estar aquí! —Ismael no se adaptaba al agua y la tierra de este lugar, y no podía soportarlo un minuto más.
Pol rozó con el pie la blanca toalla. —Solo tienes que seguir mis instrucciones, te aseguro que podrás partir sin problemas.
*
A primera hora del día sig