—¿Beatriz? —la calmó Alejandro .
—¡Alejandro! ¡Ayúdame por favor! —pidió Beatriz con lágrimas en los ojos—. Estoy abajo del edificio del Grupo Hernández... ¡Los reporteros me están acosando! ¡Tengo miedo!
—¡Voy a bajar a recogerte! —Alejandro no dudó y se puso su saco.
—Señor Hernández, no puede hacer eso—César se apresuró a detenerlo.
—Envíe a sus guardaespaldas a recoger a Beatriz. Si va usted, los reporteros lo atacarán.
Alejandro frunció el ceño y, sin vacilar, salió corriendo.
—¿Cuándo es