Clara, Alejandro y Aarón se encontraron y regresaron a la ciudad de México a máxima velocidad.
A lo largo del viaje, Aarón continuó llamando a Inés, pero al final, su teléfono se apagó directamente.
—Inés, ¿por qué no respondes mi llamada, Inés? — Aarón estaba desesperado, murmurando para sí mismo distraído.
—Aarón, no te pongas tan nervioso.
Alejandro, a través del espejo retrovisor, observaba los ojos enrojecidos de Aarón y le habló con tono suave—Ya he enviado a César con gente a buscar a Iné