Capítulo1259
Pero nadie realmente se había preocupado por ella de esa manera.

Sin embargo, no tenía camino de regreso, ni siquiera el derecho de elección. Ella y Juan estaban destinados a ser enemigos, destinados a ser de dos mundos diferentes.

Esperanza respiró profundamente, borrando con la punta de sus dedos el rastro de lágrimas en sus ojos.

Justo cuando iba a cerrar la puerta, una mano agarró fuertemente el borde, y entre las rendijas aparecieron unos ojos oscuros y familiares.

—¿Héctor? — El corazón d
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