Alejandro se mantuvo un día y una noche entera de pie afuera de la puerta de Villa Hermosa.
Era terco así, si no veía a la persona que amaba y no obtenía las respuestas que buscaba, no se iría, aunque la muerte lo esperara.
En la noche, cuando Alejandro vio que la familia García, padre e hijo, llegó, supo que estaban allí por asuntos relacionados con Eduardo, buscando quizás problemas.
Se escondió para observar en la sombra, no porque tuviera miedo, sino porque no quería complicaciones innecesar