—Leonardo, eres demasiado joven. Si no sabes cómo he llegado hasta aquí, puedes preguntarle a tu padre cuando llegues a casa.
La mirada afilada de Julio era tan penetrante como la de un halcón. —Investiga y descubre qué les sucede a aquellos que se enfrentan a mí, Julio.
Aunque Leonardo se sentía inquieto por dentro, mantenía una actitud firme, sin mostrar ni un atisbo de miedo.
—En este momento, estoy parado aquí no como el joven de la familia Pérez, sino como policía para informarles— dijo Víc