En la madrugada, un elegante automóvil rojo derrapó espectacularmente antes de detenerse frente a la entrada de la taberna.
Esperanza, con sus esbeltas piernas, salió del coche. Esa noche llevaba un ajustado vestido largo de cola negra, resaltando su voluptuosa figura. Los zapatos de tacón alto con finas correas de cristal brillaban en la oscuridad, y sus agudos tacones resonaban en el suelo.
—Esperanza. La persona aún está adentro, la he estado vigilando todo el tiempo— dijo un subordinado sali