—Clara, ¿a dónde piensas ir? — le preguntó con gran severidad.
—Papá, espero que puedas creer en él— Clara habló con una voz ronca, con los ojos llorosos, hermosos y frágiles.
Siempre fue una mujer inteligente y perspicaz, pero en este momento, no podía pensar en nada más que estar a su lado.
El anciano sintió un dolor inmenso en su corazón y habló con una voz muy grave: —No he dicho que no crea en él. Solo que, en la situación actual, está en conflicto con Enrique y también está involucrado con