Sin embargo, la joven frunció el ceño, y sus afilados tacones de aguja se clavaron directamente en la punta de su pie, causándole un dolor placentero.
Arruinar unos costosos zapatos de diseñador no era un gran problema, pero sus dedos estuvieron a punto de sufrir una fractura bastante aplastante.
—Debes ser más cuidadoso, Alejandro—dijo Clara mientras apartaba su cabello negro, y sus mechones rozaban su hermoso rostro, haciendo vibrar las cuerdas de su corazón. —La próxima vez que ocurra algo as