Las tres señoras, después de ir de compras, regresaron muy satisfechas a Villa Hermosa después de disfrutar de un delicioso café en la tarde.
Ante los ojos de los demás, estas tres mujeres parecían estar siempre conspirando entre ellas, pero en realidad, tenían una relación muy cercana y armoniosa, como buenas amigas íntimas. A veces, incluso Clara, al presenciar su hermosa amistad, sentía una profunda envidia.
Julio era tan afortunado de tener a estas tres mujeres dedicadas completamente a él.