Mundo ficciónIniciar sesiónA la mañana siguiente, Zahra tomó su bicicleta y marchó rumbo a la escuela.
Hacía un frío apocalíptico, pero lo que más le gustaba de esta época era poder usar su bufanda preferida. Tenía varias, regalos de sus amigos o de su propia familia. Pero la que más amaba era su bufanda rosa de lana suave como un conejo y abrigadora como un oso. Podía darle dos vueltas a su cuello y aun así quedaba







