El segundo día era domingo, cuando Daniela abrió de repente los ojos, afuera estaba oscuro y sombrío.
Pensó que aún era muy temprano, pero al mirar su teléfono, ya precisamente eran las nueve.
Resulta que estaba lloviendo a cántaros.
Ayer estaba tan soleado.
Con este cambio de clima, Daniela dudaba si ir al hospital a ver a Renata.
Aunque se sentía un poco mejor estos días, todavía estaba en las primeras etapas del embarazo, esto era peligroso, una caída en este momento sería terrible.
Lucas env