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—Todavía no se ha despertado. La situación es incierta —respondió Tomás.
Tal vez fue por haber estado demasiado tiempo en el hospital, pero Adela se veía un poco cansada.
—Tía, el caso del secuestro que sufrió Rose, ¿tiene algo que ver con Saúl? ¿Sabes algo sobre esto? —preguntó Tomás.
Los ojos de Adela se llenaron de sorpresa. Tomás la miró y se detuvo un momento, sin saber si lo que sentía era lástima o simpatía.
—Tía, el abuelo me pidió que te lo dijera. Es mejor que guardes ese secreto toda