Damián, después de colgar el teléfono, pareció relajarse un poco, pero cuando me vio, su sonrisa se congeló al instante en su rostro.
—Jazmín, ¿qué haces aquí?— dijo Damián con una expresión un tanto forzada en su rostro, evitando mi mirada, lo que me hizo aún más seguro de que estaba ocultando algo.
—Acabo de escuchar la llamada que hiciste— respondí sin rodeos. En este momento, no sentía ninguna simpatía por este hombre llamado Damián, ya que estaba seguro de que no era una buena persona.
Al e