—¡Cállate, miserable!
Al ver la actitud desafiante de Mariana, Viviana no pudo contenerse más y soltó una grosería. Luego, con una amenaza feroz, le dijo:
—Mariana, si me echas de esta vil manera, ¿no tienes miedo de que Mateo te haga pagar por esto?
Mariana: ¿?
—Te alabé por tu capacidad y resulta que ahora estás fuera de tu mente. ¿Eres tonta o qué? ¡Estoy a punto de divorciarme de él, ¿qué me importa lo que haga? Señor Urialte, por favor, haga que estas personas se vayan ahora mismo de mi ca