Con un agudo sonido de silbato, una decena de motos salió disparada como caballos desbocados, dejando tras de sí una nube de polvo.
Sin embargo, justo en el momento crucial, la moto de Valentina tuvo un grave problema, obligándola a quedarse atrás. Al final, se resignó, sabiendo que, incluso conduciendo a gran velocidad, no podría alcanzar a Javier. En su lugar, se dedicó mejor a animar y seguir la carrera con un dron.
Cientos de aficionados a las motos se habían reunido tanto en la cima como a