Antes de que Mariana pudiera hablar, la voz indignada de Valentina resonó desde el otro lado del teléfono.
—Me enteré de todo lo que pasó anoche. ¿Quién se cree ese Mateo? Tú estás a punto de dejarlo y él no te permite tener un amante. ¡Qué hijo de puta!
Valentina siguió insultando a Mateo por teléfono sin parar para respirar.
—No vale la pena enojarse con ese tipo de basura. Hay muchos hombres buenos en el mundo. ¿Qué tiene de malo tener un amante? Si él no te deja tener uno, ¡nosotras buscare