Mariana, Mariana, ¿qué te ha pasado? Eres la hija más querida de los Ortiz, ¿cómo llegaste a estar esta situación?
Las lágrimas que recorrían sus mejillas se deslizaban hasta su barbilla y descendían lentamente por sus muslos. Mariana ya no tenía más fuerzas para secarse las lágrimas, así que decidió dejar que fluyeran sin mostrar el mínimo esfuerzo.
De pronto, recordó algo que había leído:
[Si una relación no te trae felicidad alguna, es porque nunca debió existir.]
Aunque no quisiera admitirlo