—Ey mariquita ¿eres la novia de Mackenzie?...Las risas burlonas resonaron cruelmente en sus oídos—Curtis estaba parado cerca de su edificio. Ahora al parecer los acosos iban a aumentar,no sólo le hacían burla,sino que también lo querían golpear.
—¿No vas a responder marica?—dos idiotas lo tenían acorralado,uno de ellos empujaba su pecho con fuerza restregandole su mal aliento en el rostro.
—Dejame en paz,yo no te hago nada—más que una orden las palabras de Curtis sonaban como una suplica.
Los c