La noche era oscura y en la casa existía un silencio total, tanto que Williams escuchaba los pasos de Erick bajando por la escalera y dando aviso que la mujer había comenzado con las convulsiones.
Los síntomas ya eran evidentes y esta seria la primera prueba.
Williams eufórico y colmado por la ansiedad del rito y placer por ser testigo de antiguas profecías, estaba seguro que seria ella con la que compartiría el resto de su vida, luego de algunos segundos él se incorpora y se dirige hacia la ha