Mara le desabrochaba la camisa y desato el nudo de su corbata, dando pequeños besos en el pecho de Ammos. Este estaba resistiéndose pero no podía controlarse por mucho tiempo, su cuerpo, su respiración y hasta los latidos de su corazón estaban bajo el mando de Mara.
-Hasta donde deberé llagar, para que me ayudes Ammos-decía Mara acariciando el cuerpo de Ammos.
-Cariño, no tengo intenciones de acercarme a esos nativos y tu tampoco lo harás-respondía sintiendo el cuerpo de ella aferrarse a él-