Angélica Ross.
Me despierto con un dolor de cabeza muy fuerte, me quedo mirando el techo blanco por unos momentos hasta que me armo de valor para levantarme y tomar un medicamento para el dolor que estoy sintiendo.
- Buenos días, flor del día - mi hermano invade mi habitación con una bandeja de café en sus manos.
- ¿Puedes hablar en voz baja? - Pregunto mientras me froto los ojos.
- Estoy hablando normal, cachaceira - acusa y le muestra el dedo medio.
- La fiesta estuvo muy buena ayer - comento