Daemon Ferreira
Veo su intención cuando se mueve al asiento del acompañante, ella va a saltar. Mis pies tomaban vida propia y corro a hacia ella. Aunque el rio parecía tranquilo yo conocía perfectamente lo engañoso y peligroso que podía ser nadar en él, así que cuando se lanzó salte detrás de ella y lo único que pude escuchar fue el grito de mi hermano detrás de mí.
El impacto fue imponente y la corriente nos arrastraba como barcos de papel, no lograba llegar a ella que parecía costarle mantene