- Jefe eres tan agresivo, arrogante, ogro, malgeniado, troglodita –
La mujer escupía cada palabra hiriente al hombre, que cada vez la miraba con más furia.
Deseaba poder tragarse a la mujer de un bocado, él no la miro, simplemente ignoro las estupideces que la mujer decía, luego escucho como la mujer volvía a hablar, pero esta voz su era más suave y baja.
- Jefe, ¡tengo tanto calor! ¿podrías ayudarme por favor?, me quemo –
La mujer rogaba por piedad, sentía que se le quemaba el cuerpo y ardería