—¿Cómo sé que ese bebé no es del hombre con el que todos dicen que engañaste a Erik? —preguntó Ivar frunciendo el ceño, sentado frente a la cama donde Morgan, con las piernas cruzadas y el rostro sumergido en la prueba de embarazo, permanecía.
—Porque no soy estúpida… —respondió molesta—. Esa vez tomé una pastilla de emergencia y un par de semanas después me hice una prueba de embarazo. Salió negativa.
—¿Por qué no hiciste lo mismo esta vez?
—¡Porque esas pastillas no son dulces! ¡Son solo pa