—¡¿Embarazada?! —exclamó Kyrie emocionada, pero Ivar no sonreía.
—Necesito que la acompañes al hospital para que comiencen con su monitoreo —agregó revisando los papeles en su escritorio.
—Ah… ¿por qué no vas tú? —preguntó Kyrie buscando que su tono fuera afable y no ofensivo.
—Porque ella no quiere ni siquiera que la vea… ¿Otra duda? —Levantó su mirada iracunda hacia su sobrina.
—No, ninguna —respondió Kyrie palideciendo.
Ivar se levantó de su escritorio y comenzó a caminar por la oficina. Sa