Narra David De María
-No lo sé, solo sé que me siento de la fregada y que ustedes, en lugar de ayudarme, están empeorando todo, de saber que se pondrían así, mejor me quedaba acostado sufriendo en la recámara - Dije molesto - Vuelvan a lo suyo, que parece, que los saqué de algo.
Romina y Sabadelle, se apartaron un poco de mí. Después ella, se regresó a su recámara de ellos y Sabadelle, permaneció acompañándome. Yo no decía nada, solo cerraba los ojos y pedía a todos los santos, que me quitaran