Narra David De María
Esa noche después de cenar, Alondra y yo, nos retiramos a nuestra recámara a descansar. Nos dimos un baño antes y por mucho que deseaba hacerla mía, no fue posible, me seguía sintiendo mal y me urgía meterme a la cama, para poder descansar, quería reponerme lo más rápido posible, pues mañana teníamos todo el día, para recorrer San Vicente de la Barquera y quería estar al 100%.
–Buenas noches, mi consentida – La abracé y la llené de besos – Descansa y relájate, que hoy fue u