Narra Alondra Ferreyra
Jovana se quedó ese día a consolarme y a curarme, después de lo que había visto y que me había afectado demasiado, no podía creer, cómo esa mujer, se había atrevido a besar a David, sin importarle que él no estuviera solo, pero ya nada se podía hacer, ahora estaba muy lastimada y no sólo por lo que me pasó, por culpa del imbécil ese de la bicicleta, que me aventó, también ahora estaba herida del alma, por culpa de lo que acababa de sentir, al saber lo que supe de David y