Narra David De María
–Lo siento mucho, colega – Sabadelle estaba triste – Yo nunca te había visto, así tan perdido de amor por una mujer, pero es mejor, que sí ella quiere irse, que la dejes ir. No la puedes obligar, a seguir en Madrid.
Me negaba a mí mismo, que lo mío con mi consentida haya muerto. Era algo, que no quería y no podía concebir, ni entender y mucho menos aceptar. Ella era la mujer de mi vida, la mujer que amaba y quería darle la sorpresa de ir a ver a Bustamante, yo necesitaba, d