Narra Alondra Ferreyra
Después cuando me pude calmar algo, subí con Carmen a que me prestara algo decente para poder salir con Sabadelle y me maquilló un poco, para cubrir mis lágrimas, que amenazaban con volver a salir de mis ojos.
–Que bonita estás Alondra, te espera abajo un galán – Dijo Begoña – Es Sabadelle y está como quiere.
Bego, no mentía, Sabadelle, estaba muy bien, aunque yo lo veía como mi amigo, no se podía negar, que estaba muy guapo y que le gustaba a casi todas las mujeres, por