Narra Alondra Ferreyra
Después de ver a Sabadelle, no pude evitar llorar. Me sentía demasiado mal y no quería saber más de David, aunque amaba a mi chico con todo mi corazón, era el colmo que encima de todo, mandaba a todo el mundo a que hablara conmigo, primero a Carmen y ahora hasta a Sabadelle. Además de lo patán que fue conmigo, también era un pocos huevos, que no tenía el valor de venir a tocar a la puerta de este lugar y de luchar por él mismo, por una oportunidad de hablar conmigo.
–Alo