Narra David De María
Alondra se soltó de inmediato de mi abrazo y sus lágrimas se hicieron presentes. Ella me dejó ahí parado en la puerta y se dirigía para entrar a la casa. Yo la alcancé y la abracé por la espalda, la mantuve así hasta que ella por fin, me pudo decir algo.
–Explícate David, ¿Qué fue todo eso?, ¿Acaso tú tenías novia? Y es por eso que estaba esa mujer como loca diciendo estupidez y media.
–Tranquila mi princesa. Te juro que todo tiene una explicación, volvamos adentro, por fav