Narra David De María
Pasaron algunos días tranquilos mientras que mi princesa hermosa se recuperaba del todo y estábamos felices en mi casa sin preocupaciones, sólo salíamos para ir al Tec y volvíamos a casa para hacer tareas, para abrazarnos, ver tele y querernos mucho. No me importaba tener que ver Floricienta, si con eso Alondra era feliz, yo lo era también. Amaba cada detalle y cada momento que estaba con ella.
Su inocencia era tan pura, no me cabía en la cabeza, como su madre decía que er