Narra David De María
La señora, no dejaba de vociferar, cada vez parecía, que era poseída por el demonio, nos agredía a su antojo y eso hoy se tenía que acabar, no sabía cómo le iba a hacer, pero de esta no pasaba.
–Ya cállate Petra – Alondra gritó – No tienes por qué insultar ni a David, ni a Carmen, cuando la única persona, que es basura y que es indigna de que le pasen cosas buenas eres tú. Yo no vine por ti, vine por mi abuelita, quién si me interesa, no como tú, que no eres nadie para mí.