Narra Alondra Ferreyra
David no tenía muchas ganas que digamos, de ir a las motos, pero terminó yendo porque yo estaba necia en querer ir y como Lisa me apoyó en eso, ya no le quedó de otra, que aceptar, cuando terminó él de desayunar, subió a alistarse y después bajó con nosotras, para irnos a las motos.
Salimos de la cabaña y nos fuimos caminando los tres por el bosque muy contentos, hasta que llegamos a dónde se rentaban las motos y ahí nos recibió una señora, que estaba de encargada en ren