Aurora se encontraba de pie en la extensión interminable y brumosa del extraño reino, con el corazón latiéndole como un trueno en el pecho. Sus respiraciones eran cortas y rápidas, su mente corría para asimilar la revelación de Ursula. ¿Sage es mi compañero? No. Eso no puede ser verdad. No tiene ningún sentido. Sacudiendo la cabeza con violencia, se retorció las manos y se tiró del cabello, como si pudiera liberar el enredo de su cerebro.
—Estás mintiendo —siseó Aurora, su voz afilada por la re