—Una sesión como esta. —Explicó. —¿Te gustó? ¿Te sentiste incómoda en algún momento?
—Me gustó… mucho. Parece que… ¿hacer lo que hacemos nosotros solos frente a tanta gente intensifica las sensaciones? No sé explicarlo, pero estuvo muy, muy bien…
Ares me miró con una sonrisa presa entre sus labios, así que terminé riéndome cuando casi literalmente leí su mente.
—Sé lo que estás pensando. —Confieso, y anuncio: —Mi Ares es un exhibicionista de mierda.
—La lista va creciendo, ángel. —Se rió, inter