—Tranquila, Maya, ¿ya no te gusta hablar con tus amigos? —dijo, y retrocedí cuando se acercó, tratando de intimidarme.
—Tú misma dijiste que ya no puedo ser tu amiga. Déjame en paz, Jess. —Respondí, intentando mantener la calma mientras sentía su presión sobre mis hombros empujándome contra la pared.
—Sólo lo dije porque pensaste que sería una buena idea empezar a salir con esa fenómeno de Nataly. —Jess continuó, con un tono burlón, mientras me empujaba nuevamente. Sus palabras me enfurecieron,