—Esta vez, solo porque tengo sentido de la responsabilidad. No te preocupes, no quiero nada a cambio.
Asentí y luego el auto de Ares apareció en mi campo de visión, acercándose lentamente.
—En verdad me gustaría que hicieras eso por mí, Dimitri —confesé—. Tengo que irme, pero gracias. No eres tan malo como pensaba.
Me guiñó un ojo, pero simplemente ignoré ese gesto y me despedí antes de caminar hasta el auto. Cuando entré, noté que Ares permaneció unos segundos mirando a Dimitri afuera, probabl