—¡Están aquí! —Festejé, solo entonces realmente dándome cuenta de lo que eso significaba, y frené en el medio del camino sin saber si primero correría para abrazar a John o a Nataly.
Considerando la aversión de mi mejor amiga por las demostraciones de afecto, corrí hacia John y me arrojé encima de él, abrazándolo con fuerza. Luego se rió cuando froté mi mejilla contra la suya.
—¡Holaaa!
—Hola, May. —Respondió, todo feliz. —Perdón por aparecer sin avisar, fue idea de Nataly.
—Cállate, coño grand