Él también sonrió y me doy cuenta de que hasta ahora no me ha soltado la muñeca. Empecé a alejarme para que me dejara ir, pero luego recordé algo más.
—Mmm… tengo la impresión de haberte visto dos días antes de la entrevista, en un supermercado. ¿De verdad eras tú? —insistí, y tanteé un poco para preguntar.—¿Por qué seguiste mirándome cuando me viste allí, sin que me conocieras?
James sonrió con los labios cerrados y entrecerré los ojos cuando sentí su pulgar acariciar mi muñeca.
—Mmm, ¿eso? Se