En algunos momentos me impongo más. Cuando lo hago y voy más allá de cualquiera de sus límites, no me queda más remedio que disculparme y cuidar de no volver a cometer el mismo error otra vez. En otras ocasiones, me impongo menos y asumo el papel de novio más que de Dominante, aunque no hay una división clara entre ellos.
Es por eso que, a veces, no la castigo incluso cuando se comporta mal, ni le pido que añada un señor a cada petición que me haga. Siempre es una cuestión de oportunidad. A vec